
Un profesor de derecho de la Universidad de Temple, Jonathan Harris, presentó una demanda civil por 40 millones de dólares contra la empresa Boeing, tras afirmar que sufrió graves problemas de salud al inhalar humos tóxicos durante un vuelo operado por Delta Air Lines en un avión Boeing 737.
El incidente, ocurrido en un vuelo de Atlanta a Los Ángeles en agosto de 2024, se desencadenó cuando, tras el aterrizaje, la aeronave permaneció en la pista alrededor de 45 minutos antes de permitir el desembarque. Fue entonces cuando la cabina se llenó de humos con olor a “calcetines sucios”, que según la demanda provino del sistema de aire acondicionado conectado a los motores del avión.
Según la demanda, Harris y otros pasajeros comenzaron a presentar malestar, incluido vómito, mientras el capitán se disculpaba por el olor a través del intercomunicador. El profesor alegó que estos humos tóxicos le provocaron mareos, confusión, náuseas, dolor muscular, vértigo y pérdida de memoria, además de angustia mental, depresión, ansiedad y pérdida de salarios debido a su incapacidad para trabajar.
Este caso fue presentado en la corte del condado de Arlington, Virginia, donde Boeing tiene su sede corporativa, y busca compensación por los daños físicos, psicológicos y económicos que Harris atribuye a la exposición al aire contaminado.
El reclamo pone de manifiesto un problema recurrente en la aviación comercial: la posible contaminación del aire en las cabinas de aviones debido a fugas en los sellos de los motores, un fenómeno que, según reportes de autoridades aeronáuticas, ocurre con cierta frecuencia.
La demanda contra Boeing podría marcar un precedente legal sobre la responsabilidad de los fabricantes respecto a la calidad del aire en las cabinas y las posibles consecuencias para la salud de los pasajeros si se comprueba la relación entre la exposición a humos y daños persistentes.