
Los propietarios de vehículos eléctricos y ahora también de autos híbridos deberán comenzar a pagar el refrendo vehicular anual a partir de 2026, después de que el Congreso estatal aprobara una reforma para eliminar las exenciones fiscales permanentes que gozaban estos vehículos considerados de bajas emisiones.
La modificación al artículo 32 Bis de la Ley de Control Vehicular establece que **los autos eléctricos mantendrán una exención del refrendo sólo por una ocasión, aplicable únicamente al momento de su inscripción como unidad nueva en el padrón vehicular, mientras que los vehículos híbridos perderán por completo el beneficio y deberán cubrir el refrendo como cualquier otro automóvil.
Antes de esta reforma, tanto eléctricos como híbridos estaban exentos de pagar el refrendo de forma permanente, como parte de los incentivos fiscales para fomentar la electromovilidad y la reducción de emisiones, pero con el nuevo esquema fiscal ese estímulo queda limitado o eliminado.
La medida fue respaldada principalmente por las bancadas del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, mientras que partidos como Morena, el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo se opusieron, argumentando que podría contradecir la política ambiental estatal y desincentivar la adopción de tecnologías más limpias.
Los defensores de la reforma señalan que todos los vehículos, independientemente del tipo de motorización, deben contribuir al mantenimiento de la infraestructura pública, pues el uso de la red vial y servicios asociados no depende sólo de las emisiones que genera un automóvil.
Con este cambio, el **refrendo vehicular —un derecho anual necesario para mantener vigente la tarjeta de circulación— dejará de ser una carga exclusiva de los autos de combustión interna y pasará a aplicarse a un mayor número de propietarios, lo que podría ampliar la base fiscal estatal a partir del ejercicio fiscal 2026.
Aunque el monto específico del pago y las fechas límite dependerán de cada administración vehicular local, los dueños de autos eléctricos e híbridos deberán prepararse para cubrir este costo que hasta el año pasado no se les exigía.
Este ajuste legal se produce en un contexto de políticas fiscales y de movilidad que buscan equilibrar la recaudación con los incentivos ambientales, aunque expertos y críticos advierten que reducir estímulos a vehículos limpios podría frenar el impulso a tecnologías más sostenibles en el parque automotor.