
El reciente rebrote del gusano barrenador del ganado (GBG) en México ha obligado a Estados Unidos a mantener el bloqueo parcial en la importación de reses mexicanas, lo cual está generando pérdidas económicas considerables para el sector pecuario del país.
Frontera cerrada y ampliación del bloqueo
El cierre comercial comenzó a finales de 2024 y, aunque se esperaba su levantamiento a mediados de 2025, el Departamento de Agricultura de EE. UU. decidió mantenerlo tras detectar nuevos focos de infestación en territorio mexicano.
Esto impide la reapertura plena de la frontera ganadera entre ambos países, afectando las exportaciones de ganado vacuna, equino y otros segmentos ligados.
Casos detectados y acciones sanitarias
Las autoridades mexicanas, a través de Senasica, han reportado un aumento del 32 % en los casos confirmados respecto al período anterior.
Al momento del reporte, México acumulaba 7,885 animales infestados; de ellos, 7,195 ya fueron controlados o curados, mientras que 690 seguían activos (8.7 % del total).
El estado más afectado es Chiapas, con 3,959 casos, seguido por Oaxaca y Tabasco.
Entre los brotes recientes, destaca uno en Ezequiel Montes, Querétaro, donde se detectó infestación en un lote de 67 cabezas durante inspección de embarque. Se aplicaron tratamientos preventivos con ivermectina y se desplegaron brigadas veterinarias de vigilancia.
Asimismo, casos en Nuevo León (municipios de Sabinas Hidalgo y Montemorelos) han encendido alarmas por su cercanía con la frontera norte.
Impacto económico y medidas urgentes
El bloqueo comercial ha implicado pérdidas millonarias para los productores mexicanos, en particular para los estados fronterizos que están acostumbrados a exportar grandes volúmenes de ganado.
Para enfrentar la crisis, México y EE. UU. han activado protocolos conjuntos de control y vigilancia, que incluyen la liberación de moscas estériles en zonas estratégicas, reforzamiento de la inspección zoosanitaria y diagnóstico inmediato de casos sospechosos.
El protocolo de emergencia sanitaria contempla tratamientos, seguimiento epidemiológico y medidas de contención para evitar que la plaga cruce hacia el norte del país.