RTNMedios
Periodismo sin censura

#SinFiltros | Hermosillo ya no es el mismo

Por Rosa Lilia Torres

Asesinatos macabros, niños macheteros, cabezas desfiguradas en supers, jóvenes practicando el secuestro, mujeres levantadas… ¿qué está pasando en Hermosillo?
La capital sonorense, que alguna vez presumió tranquilidad, hoy parece perder la paz a pasos agigantados.

Esta semana, la @fgjesonora confirmó la detención de cinco hombres presuntamente vinculados con el hallazgo de 60 cuerpos en fosas clandestinas, ubicadas en un predio rural cerca de la carretera Hermosillo–Costa de Hermosillo.

El descubrimiento, realizado en enero por un colectivo, reveló más de 35 fosas con restos humanos. Hoy, los peritos forenses han logrado identificar a las víctimas, hombres y mujeres, cuyos restos fueron entregados a sus familias.

Los detenidos —Sergio Andrés “N”, Roberto “N”, Ángel Ubaldo “N”, Jesús José “N”, alias “El Siete”, y Daniel Antonio “N”— enfrentan cargos por homicidio y desaparición cometida por particulares.

Pero más allá de los nombres, la realidad es clara: Hermosillo cambió.
Ya no es la ciudad donde podías caminar sin miedo, donde los padres esperaban tranquilos el regreso de sus hijos o donde salir tarde era parte de la vida normal.

Hoy la violencia nos alcanzó a todos.
No solo en cifras, sino en la forma en que vivimos, pensamos y nos movemos. La descomposición no está solo en las calles, también en lo social: en la indiferencia, en la pérdida de valores, en el silencio de quienes ya se resignaron.

Recuerdo haber cursado mi licenciatura caminando, en camiones… y jamás me pasó nada.
Hoy, esa simple libertad parece un lujo.

Y entonces uno se pregunta:
¿Qué está haciendo el municipio de Hermosillo? ¿Qué está haciendo la autoridad?
Porque cuando los hechos ocurren en otros municipios, se señala, se exhibe, se responsabiliza con dureza.
Pero cuando ocurre en la capital, parece que el enfoque se suaviza, que el horror se digiere con más calma, como si la violencia aquí tuviera otro trato.

La violencia en Hermosillo se está normalizando.
Y eso también es peligroso.
Porque lo que no se visibiliza, se repite.
Y lo que se calla, se pudre debajo de la tierra, como esas 60 vidas que hoy reclaman justicia.

No se trata de culpar, sino de asumir responsabilidades: autoridades, medios y sociedad.
Porque la indiferencia también mata.

Y que quede claro:
No nomás es Cajeme quien da la nota.
Estos días, también en Hermosillo, las cosas se han intensificado.
Y eso debería preocuparnos a todos.

Le saludo,
Rosa Lilia Torres

Temas

Ataque armado en Plaza Sendero de Ciudad Obregón deja un hombre sin vida

Atienden parto a bordo de ambulancia de Cruz Roja en Guaymas; madre y bebé están bien

Livia Brito vuelve a enfrentar proceso legal por presunta falsedad de declaraciones