
Desde filtraciones de aguas residuales que, según una enfermera, llegan a caer sobre las cunas de niños hospitalizados, hasta trabajadores que deben comprar con su propio dinero los insumos para atender a los pacientes, son algunas de las deficiencias denunciadas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Cajeme.
Cynthia Medina, enfermera general del hospital, expuso estas irregularidades durante una manifestación a las afueras de las oficinas sindicales del IMSS, donde señaló que el personal está cansado de trabajar en condiciones que calificó como insostenibles.
Entre los señalamientos más graves, afirmó que existen filtraciones en las tuberías de las que escurren heces fecales que llegan a caer sobre las cunas de los bebés hospitalizados, lo que representa un riesgo sanitario para los menores.
La trabajadora también denunció la falta de equipo e insumos básicos, situación que, aseguró, obliga al personal de enfermería a comprar con sus propios recursos oxímetros, baumanómetros, termómetros, pañales, jeringas y agujas para cumplir con sus labores.
Agregó que, aunque cuentan con glucómetros, en ocasiones no tienen las tiras reactivas necesarias para utilizarlos. También señaló que hay momentos en los que escasean los guantes y medicamentos básicos.
A estas carencias se suma, dijo, el deficiente funcionamiento del aire acondicionado, cuyos sistemas llevan años bajo revisión. Según su testimonio, pacientes quemados, niños y personas recién operadas deben permanecer en áreas sin una climatización adecuada, al igual que el personal que cumple jornadas de hasta 12 horas.
La falta de personal agrava las condiciones de trabajo. Medina indicó que enfermeras y enfermeros llegan a atender entre ocho y 12 pacientes, mientras que en algunos días festivos un solo trabajador puede quedar a cargo de un piso completo.
Pese a estas limitaciones, señaló que son los médicos y el personal de enfermería quienes enfrentan las quejas de los familiares, aunque no tienen la facultad de decidir sobre la asignación de recursos ni la contratación de más trabajadores.
Con cinco años de antigüedad en el hospital, la enfermera aseguró que las deficiencias no son recientes y que el hartazgo entre sus compañeros ha llegado a tal punto que algunos ya consideran renunciar.
Las denuncias exhiben las condiciones en las que, de acuerdo con el testimonio de la trabajadora, labora parte del personal del IMSS en Cajeme y los riesgos que estas carencias podrían representar para la atención de los pacientes.