
A tres años de la tormenta de arena que transformó por completo el paisaje de Guaymas y Empalme, habitantes de la región recuerdan aquel fenómeno ocurrido el 20 de julio de 2023, cuando una enorme nube de polvo y tierra avanzó sobre la zona urbana, redujo la visibilidad y provocó afectaciones en servicios e infraestructura.
La tarde-noche de ese día, fuertes ráfagas de viento levantaron grandes cantidades de arena y polvo desde la zona costera, formando una densa cortina que cubrió calles, viviendas y edificios. La intensidad del fenómeno sorprendió a la población y generó momentos de incertidumbre debido a la poca visibilidad y los daños ocasionados.
Entre las afectaciones reportadas se registró la caída de postes de energía eléctrica, cables de alta tensión, árboles, anuncios y estructuras ligeras, además de daños en algunas viviendas por la fuerza del viento.

El impacto también alcanzó los servicios básicos. Cerca del 80 por ciento de Guaymas y el 90 por ciento de Empalme quedaron sin suministro eléctrico, afectando a más de 55 mil usuarios. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) desplegó personal para atender la emergencia y recuperar de manera gradual el servicio.

La falta de energía provocó además la suspensión temporal de los sistemas de bombeo de agua potable, por lo que habitantes de distintos sectores permanecieron varias horas sin el suministro mientras se restablecían las operaciones.
Aunque el fenómeno dejó importantes daños materiales, las autoridades informaron que se registró saldo blanco, sin personas lesionadas.
La tormenta de arena de 2023 es considerada uno de los eventos meteorológicos más recordados en Guaymas en las últimas décadas y suele compararse con el fenómeno ocurrido en 1982, otro episodio de gran magnitud que quedó en la memoria de los habitantes del puerto.