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Tras trágico accidente, sonorense busca recuperar su visa para atenderse en EU

Lo que comenzó como un viaje breve para realizar compras y algunos trámites terminó por convertirse en un episodio que cambiaría para siempre la vida de Karla Lizeth García Fimbres y la de su pequeño hijo, Dedrick.

En mayo de 2023, la familia viajó a Mesa, Arizona, cuando un violento accidente automovilístico marcó el inicio de una lucha por la supervivencia, la recuperación y, ahora, por el derecho a continuar su atención médica en Estados Unidos.

En entrevista para RTN Medios, Karla relató que ese día conducía junto a su hijo, de apenas un año y medio de edad, cuando un camión tipo dompe, manejado por una persona sin licencia ni capacitación, los impactó a gran velocidad en una intersección.

El golpe fue tan fuerte que el vehículo quedó prácticamente irreconocible, tras recibir dos impactos que lo aplastaron contra una estructura de irrigación.

En un primer momento, los rescatistas pensaron que no había sobrevivientes; sin embargo, entre los restos del automóvil se escuchaba el llanto del pequeño Dedrick, mientras Karla permanecía inconsciente.

Karla fue trasladada en estado crítico a un hospital. Presentaba ambos pulmones colapsados, múltiples fracturas de costillas, lesiones en el hígado y riñón, una fisura en la columna, así como diversos traumatismos en la cabeza. Permaneció durante semanas en coma inducido, mientras los médicos luchaban por salvarle la vida.

Durante ese periodo fue sometida a diversas cirugías y procedimientos de emergencia. Su estado era tan grave que los especialistas consideraban incierto su pronóstico.

Heridas difíciles

El menor también resultó gravemente herido. A su corta edad, sufrió fracturas en el fémur y la tibia de su pierna izquierda, además de lesiones profundas que requirieron varias cirugías reconstructivas. Incluso, los médicos advirtieron el riesgo de que pudiera perder el pie debido a la gravedad de las lesiones.

Aunque logró sobrevivir, el proceso de recuperación ha sido largo. Con el paso del tiempo, el niño fue diagnosticado con trastorno del espectro autista nivel 3, condición que requiere terapias constantes y atención especializada.

Un tratamiento poco accesible en México

Para mantenerse con vida, Karla requirió un tratamiento altamente especializado conocido como ECMO, una tecnología que funciona como soporte artificial para los pulmones al oxigenar la sangre mientras estos se recuperan.

Este procedimiento fue clave durante su recuperación; sin embargo, se trata de una tecnología disponible en muy pocos hospitales y con acceso limitado fuera de Estados Unidos.

“En México esta tecnología es muy limitada; si acaso, hay muy pocos equipos disponibles y sería muy difícil acceder a ellos”, explicó.

Tras despertar del coma, Karla enfrentó un nuevo reto: aprender nuevamente a caminar, hablar y alimentarse. Permaneció durante semanas en terapia intensiva y posteriormente en rehabilitación física, iniciando un largo proceso para recuperar su movilidad.

Actualmente, aún presenta secuelas como mareos constantes, problemas de equilibrio, dolor en las costillas y dificultad para respirar.

Durante meses, tanto ella como su hijo recibieron atención médica en Estados Unidos. Karla acudía a especialistas en pulmonología, cardiología y rehabilitación, mientras que el menor asistía a terapias conductuales, de lenguaje y ocupacionales, fundamentales para su desarrollo.

Su obstáculo: la frontera

A tres años del accidente, la familia enfrenta una nueva crisis. En noviembre de 2025, al intentar renovar su permiso de estancia, autoridades migratorias cancelaron su visa y le impusieron una restricción de cinco años para ingresar a Estados Unidos.

“La decisión nos tomó por sorpresa. Dependemos de estas visas para continuar con nuestros tratamientos. Nos trataron como delincuentes, nos hicieron muchas preguntas y finalmente nos quitaron todo. Me castigaron por cinco años como si yo hubiera tenido la culpa”, expresó.

Desde su regreso a Ciudad Obregón, Karla asegura que su salud ha vuelto a deteriorarse. Sus pulmones funcionan actualmente a cerca del 80 por ciento de su capacidad, y aún requiere estudios especializados para evaluar su evolución.

Además, enfrenta episodios de baja oxigenación, debilidad muscular y caídas frecuentes debido a la pérdida de fuerza en las piernas.

La situación también ha impactado a su hijo, quien dejó de recibir las terapias especializadas que tomaba diariamente en Estados Unidos. Aunque en México existen alternativas, el acceso y la disponibilidad son más limitados.

Especialistas han advertido que la interrupción de estas terapias podría generar retrocesos en su desarrollo.

A la espera de una respuesta

Actualmente, Karla se encuentra en procesos legales y migratorios para intentar recuperar su visa o acceder a un permiso humanitario que le permita regresar a Estados Unidos y retomar sus tratamientos médicos.

Mientras tanto, continúa dando a conocer su historia y buscando apoyo. Con ayuda de abogados, se encuentra en espera de resoluciones que le permitan apelar la decisión migratoria.

A tres años del accidente que estuvo a punto de costarles la vida, la familia enfrenta ahora una nueva batalla. Más allá de la recuperación física, el mayor deseo de Karla es poder regresar al lugar donde aún puede recibir la atención médica que necesita.

Para ella y su hijo, recuperar la visa no solo significa cruzar la frontera, sino retomar el camino hacia una vida más estable y continuar luchando por su salud y su futuro.

Karla señaló que en abril concluirá otro proceso migratorio, en el que esperan una resolución favorable. Aun así, aseguró que continuará tocando puertas para que su caso sea escuchado y pueda acceder nuevamente a los tratamientos que le han permitido seguir con vida.

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