
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes 4 de septiembre de 2026 una orden ejecutiva que coloca nuevamente en el centro del debate nacional la protección federal del lobo mexicano, una de las subespecies de lobo más raras y genéticamente diferenciadas de América del Norte.
La medida, denominada “Supporting America’s Ranchers” —“Apoyando a los ganaderos estadounidenses”—, forma parte de un paquete de acciones de la administración Trump dirigido a fortalecer al sector ganadero estadounidense, reducir los costos de producción y enfrentar lo que el gobierno considera obstáculos para los productores de ganado, entre ellos los conflictos entre depredadores y animales domésticos.
Sin embargo, el alcance de la disposición sobre el lobo mexicano requiere una precisión importante: la orden ejecutiva no elimina automáticamente su protección como especie en peligro de extinción.
Lo que hace es ordenar al secretario del Interior, Doug Burgum, que dentro de los siguientes 90 días determine si el lobo gris y el lobo mexicano han cumplido los criterios de recuperación establecidos para proceder a su “delisting”, es decir, retirarlos de la lista federal, o “downlisting”, que implica reducir su nivel de protección. Si el secretario determina que los criterios fueron alcanzados, entonces deberá comenzar el procedimiento para modificar su situación jurídica.
Con el calendario establecido por la propia orden, el plazo de 90 días vencería aproximadamente el 3 de diciembre de 2026.