
La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para establecer que quienes aspiren a la Presidencia de México, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México deban contar únicamente con la nacionalidad mexicana abrió un nuevo frente de discusión política y constitucional.
Uno de los pronunciamientos más recientes llegó de Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico, quien calificó la iniciativa como un “gravísimo error” y rechazó que poseer dos nacionalidades pueda utilizarse como sinónimo de deslealtad hacia México.
Rubin argumentó que la nacionalidad adicional de una persona no determina automáticamente sus lealtades políticas y advirtió que la reforma podría enviar un mensaje negativo a los mexicanos que viven en el extranjero, particularmente a quienes mantienen vínculos familiares, económicos, culturales y políticos con México.
“El tener otro pasaporte es un simple acto que no tiene nada que ver con lealtades.”