
Gabriel Rivas Ríos, regidor de Morena en Cuernavaca, fue atacado a balazos mientras circulaba en su vehículo por Ejidos de Acapantzingo, en la capital del estado. La agresión terminó con su vida y provocó una movilización de corporaciones de seguridad y autoridades ministeriales.
De acuerdo con los primeros reportes, el funcionario conducía un automóvil cuando fue interceptado por sujetos armados que presuntamente viajaban en una motocicleta. Los agresores abrieron fuego directamente contra su vehículo, provocándole heridas mortales. Tras el ataque, elementos de seguridad y personal de la Fiscalía General del Estado acudieron al lugar para realizar las diligencias correspondientes.
La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, confirmó el fallecimiento y expresó sus condolencias, al describir a Rivas Ríos como un amigo, compañero de movimiento y luchador social. Asimismo, instruyó a las autoridades de seguridad a coordinar esfuerzos para esclarecer el crimen y garantizar que no quede impune.
Pero detrás de este homicidio existe un antecedente particularmente delicado: Gabriel Rivas Ríos había denunciado amenazas de muerte y agresiones relacionadas con su actividad política y social. En 2012, incluso, fueron baleadas viviendas de familiares suyos después de que participara en movilizaciones contra incrementos en las tarifas del transporte público. Organizaciones de derechos humanos documentaron entonces las intimidaciones y exigieron medidas de protección.
Durante su trayectoria, el regidor se convirtió en una figura reconocida por su participación en movimientos ciudadanos, su oposición a decisiones gubernamentales y su defensa de causas sociales. Fue diputado local, encabezó organizaciones de activismo y posteriormente llegó al Cabildo de Cuernavaca, donde mantuvo una postura crítica frente a distintos asuntos de la administración municipal.