
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo endureció su postura frente a cualquier eventual solicitud del Gobierno de Estados Unidos para detener o extraditar a funcionarios mexicanos: México no actuará únicamente a partir de acusaciones provenientes de Washington y cualquier procedimiento deberá sustentarse en pruebas y seguir los cauces legales correspondientes.
La declaración se da en un contexto particularmente sensible para la relación bilateral, después de que autoridades estadounidenses formularan señalamientos contra funcionarios y exfuncionarios mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien Estados Unidos vincula con presuntas relaciones con el crimen organizado. La Fiscalía General de la República mantiene investigaciones propias sobre estos señalamientos.
Sheinbaum ha convertido la soberanía nacional y el debido proceso en los ejes de su respuesta ante las presiones estadounidenses.
En una de sus declaraciones más contundentes sobre el tema, afirmó:
“En México decidimos los mexicanos, para empezar, las y los mexicanos.”
La Presidenta agregó que su gobierno mantendrá la cooperación con Estados Unidos, pero rechazó cualquier posibilidad de subordinación.
“Con Estados Unidos cooperamos, nos coordinamos, pero —lo he dicho muchas veces— nunca nos vamos a subordinar.”