
Equipo RTN Medios
Mucho antes de los mensajes instantáneos y las redes sociales, las declaraciones de amor se escribían con tinta, papel y palabras cuidadosamente elegidas. Una carta fechada el 19 de enero de 1911, en San Pedro de la Cueva, Sonora, muestra cómo un hombre pidió matrimonio a la mujer que amaba con una elegancia y respeto que hoy han despertado la nostalgia de miles de personas.
Dirigida a Belén E. Noriega, la carta fue escrita por Ángel E. Vázquez, quien le confesó que, al no haber encontrado el momento para expresar sus sentimientos en persona, decidió hacerlo por escrito.
“Hace algún tiempo te profeso y como no se ha presentado lugar para hacerlo verbalmente, me he servido por medio de ésta para ver si soy digno de tu amor y merezco ser correspondido”, escribió.
Más adelante, el enamorado prometía ser constante en su amor y proponía celebrar el matrimonio cuando ella así lo dispusiera. Incluso, con humildad, aceptaba la posibilidad de un rechazo: “De lo contrario, sepárame de aquel amor puro que te profeso”.
La carta se ha vuelto viral por reflejar una época en la que las propuestas de matrimonio se hacían con un lenguaje formal, romántico y profundamente respetuoso, convirtiéndose en un testimonio del modo en que se expresaba el amor hace más de 100 años.
El documento fue dado a conocer por el creador de contenido chef Juan Ángel, quien compartió la emotiva misiva escrita por su bisabuelo, permitiendo que una historia familiar de 1911 volviera a emocionar a nuevas generaciones.